¿Cuál es la pregunta más importante?

La pregunta más importante es una que hoy en día aparentemente nadie se hace. Sin embargo, una lectura rápida a la Biblia nos muestra que esta es una pregunta que ha intrigado a los hombres desde el principio.

  • Hechos 16:30: Y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
  • Mateo 19:16: Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
  • Lucas 10:25: Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 
  • Job 25:4: ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?
  • Salmos 15:1: Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?
  • Proverbios 20:9: ¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?
  • Nahúm 1:6: ¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y quién quedará en pie en el ardor de su enojo?
  • Mat.19:25: Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
  • Apocalipsis 6:17: Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?

Entonces, ¿cuál es la pregunta más importante del ser humano? Es esta: ¿cómo puedo estar bien con Dios desde ahora y por la eternidad? En otras palabras, ¿cómo puedo ser salvo?

Ahora bien, hay otra pregunta oculta entre estos versículos. Una segunda pregunta clave. ¿Qué pasaría si mueres sin estar bien con Dios? La respuesta la encontramos, entre muchas otras citas, en 2Tesalonicenses 1:8-9:

  • “En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;  los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”.

Una lectura regular te llevaría a la siguiente conclusión: irías al infierno por la eternidad.

En el mismo texto hallamos la respuesta a la Gran pregunta: ¿Cómo puedo ser salvo? El evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Dice el evangelio:

  • Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

La buena noticia es que Cristo murió para salvarnos. Él recibió el castigo de los culpables, la ira justa del Santo Dios, fue puesta sobre Él en la cruz.

Según la Ley de Dios, nosotros somos culpables. Quebrantamos los mandamientos todos los días de nuestra vida. No hay forma de escapar del juicio de Dios.

  • Romanos 3:19: Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.

El condenado por la Ley es culpable aunque haya hecho también cosas buenas.

Sería ridículo que un estafador culpable plantee su libertad a su Juez porque fue un buen esposo. Las buenas obras no quitan la culpa ni otorgan perdón ni en la ley de los hombres ni en la justicia de Dios.

  • Efesios 2:8-9: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Diosno por obras, para que nadie se gloríe.

El condenado necesita un indulto inmerecido, una gracia extraordinaria que sea a la vez legal.

  • Romanos 5:8: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Ese pago fue cancelado para los que creen. No es solo una verdad teológica, sino también una realidad histórica. Jesús exclamó colgado allí en la cruz y anticipando su muerte:

  • Juan 19:30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

Consumado es” significa que la deuda judicial ante Dios del pecador ha sido pagada, cancelada. Gloria a Dios por la obra de Cristo a nuestro favor.

Dice ahora el evangelio:

  • Marcos 1:15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creeden el evangelio.

Huye de tu pecado humildemente a Cristo. En fe, cree en el Cristo vivo, resucitado de los muertos, triunfante, sentado a la diestra del Padre. Él es Salvador de todo aquel que, arrepentido de su pecado, cree en Él.

  • Hechos 16:30-31…Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.