No es tan grave, hasta que le pasa a tus hijos…

                                            El Evangelio y el yugo desigual entre los jóvenes

Adán, ese nombre ficticio es perfecto, ilustra bien el punto a tratar.  Adán ya es parte de la iglesia visible, pero nunca ha nacido de nuevo, no pertenece a la iglesia que Cristo conoce muy bien, su amada esposa. Adán es solo amigo de la esposa, no se ve a sí mismo como enemigo. Adán es tan seguro de sí mismo, que ha aprendido a vivir entre los vivos, pero está muerto, y a la vez es tan ciego a su condición, que no se siente incomodo entre los creyentes. Su amor es tan parecido, su alegría parece el gozo cristiano, la iglesia es un lugar seguro, allí él ha apostado todas sus relaciones, pero no sabe nada de comunión, solo de vida social en la iglesia. No es atraído por asuntos demasiado serios, solo nada en la superficie, y su amistad es más profunda con los superficiales, aunque estar cerca del liderazgo de vez en cuando le da estatus. Le apetece estar en la iglesia por la vida social que ella le ofrece, pero no ama a Cristo, ni a su obra ni a su Palabra. Mantiene cercanía con las cosas de Dios y a la vez un abismo de distancia lo separa. Las cosas de Dios sublimes no lo seducen, la belleza de la gracia no lo afecta, solo se trata de pasarla bien con sus amigos de la iglesia.

Es muy común
Adán está en casi todas las iglesias, no es peligroso, no tiene los modales de un lobo, su estilo es más sutil, se peina como una oveja, luce por fuera como una, pero no lo es. Adán no es peligroso como los falsos maestros, es casi un discípulo, un Judas antes de las monedas de plata. El la pasa bien en las salidas, en los deportes, en las fiestas, en los campamentos, en turismo misionero, no la pasa tan bien cuando se necesita vida espiritual en acción, Adán no tiene nada que dar para esas ocasiones. Muy rara vez piensa en el cielo, o en el infierno, especula con el amor de Dios y su paciencia, no medita en la justicia ni en la ira del Señor.

Cautivando a una hija de Dios
Ahora Adán ha cautivado a una de las hijas de Dios, ella no lo conoce más allá de la vida social, pero ella sueña despierta, desposarse con él. Ella le ha dicho a todos que él es muy bueno, sus padres quieren lo mejor para ella, y no estan totalmente seguros que Adan sea lo mejor. La iglesia no celebra su noviazgo, pero tampoco tiene la respuesta incisiva para cortar esa despareja. Los días pasan, el compromiso ha llegado a las puertas del matrimonio. La novia ha visto mucho de Adán sin ver, su corazón la engaña, ella piensa que su amado va a cambiar esas cositas mundanas y todo va a estar bien. Pero ahora es un poco tarde… Su alianza de oro no brilla, solo le recuerda que ha contraído matrimonio en yugo desigual, antes solo tenía sospechosas dudas, que el enamoramiento las omitió, ahora lo conoce, ya no tiene duda alguna, Adán no es una oveja del Señor.

Cuando ya es tarde…
Esta situación, no es un drama de división en la iglesia, ni un caso de inmoralidad escandalosa, pero es una verdadera tragedia en el micro-mundo de esta joven engañada, para su familia, sus hijos y también para la iglesia. Nadie cree que esto es tan grave, hasta que le pasa a sus hijos, y luego de celebrar una boda, lamentan los problemas maritales del día después o peor aún, lamentan el divorcio. A quienes le echamos la culpa? ¿Al pastor, al grupo juvenil, a la iglesia, a ella misma, al joven cabrito, a Dios, al diablo? No serviría de mucho hablar de culpables, pero si exponer algunas verdades preventivas.

Mateo 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Cualquiera puede decir Señor, Señor, pero el asunto es; ¿hace la voluntad del Padre? Puesto que la evidencia de la salvación es hacer la voluntad de Dios. ¿Esta el amor del Padre en él?

1 Juan 2:15 … Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

La evidencia de enemistad con Dios es la mundanalidad.

Santiago 4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 

En la vida social de la iglesia hay amor para todos, pero la pregunta es: ¿Hay discernimiento para identificar y orar por los no renacidos? ¿Hay una clara diferenciación entre la vida social y la comunión espiritual?

1 Juan 1:7  pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Adán necesitaba ser confrontado con el Evangelio que tanto conocía pero que no nunca había creído. Y su esposa cristiana necesitaba conducirse por el Evangelio y no por sus sentimientos. El pastor Erwin Lutzer dice “el amor de la iglesia atrae a los incrédulos y la santidad de la iglesia los redarguye”. Una gran puerta de entrada en la iglesia para todos es el amor bíblico, pero no una puerta abierta para todos a la membresía de la misma, esto requiere un nuevo nacimiento.

Juan 3:7 Os es necesario nacer de nuevo.

La iglesia necesita profundizar su entendimiento del Evangelio, discernir las evidencias bíblicas de la salvación, necesita una admisión a la membresía que reciba sólo a creyentes; un amor para orar, evangelizar , identificando a las almas que están en la iglesia pero diferenciando a aquellas que aún no están en Cristo.

Dardo Leandi
Dardo Leandi
Dardo Leandi es pastor de la Iglesia Bautista Misionera-Campana, en Buenos Aires, Argentina y promotor de “Ante Su Palabra”, una alianza entre iglesias y hermanos de Argentina para promover la Sana Doctrina.