La modestia y el corazón

Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Gn. 1:27)

A la imagen de Dios nos creó. Aquí Dios nos dice claramente la relación que tenemos con Él, porque solo el hombre fue creado a Su imagen.

En Génesis 2:25 dice: Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban. (No se avergonzaban) énfasis añadido. Continuando con la lectura en Génesis 3 vemos la caída; como Satanás entra en escena y empieza a mentirle a Eva, ella cede, le cree y desobedece a Dios. En el v.6b, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales. De lo avergonzados que estaban ellos improvisaron rápidamente y se taparon con hojas. A pesar de todo lo que ocurrió Dios no lo dejó con las hojas, Y el Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió. (Gn 3:21) (Los vistió) énfasis añadido, ¿quién lo hizo? el perfecto Creador del universo les dio túnicas de pieles.

Después de ver como a Dios no se le escapa ningún detalle, está al tanto de todo, hasta de la vestimenta; como mujeres cristianas e hijas de Dios podríamos preguntarnos: ¿Es importante mi apariencia para Dios? ¿Qué es la modestia? ¿Comunico algo con mi manera de vestir? ¿Es un asunto del corazón o del closet? ¿Glorifico a Dios con mi vestimenta?

En las Escrituras podemos encontrar instrucciones de absolutamente todo, para todas las área de nuestras vidas, incluso para vestirnos.

Quiero abordar brevemente el concepto de lo que el mundo impone con respecto a la vestimenta y eso es; ¡estar a la moda! Las nuevas tendencias es la onda. Tan fácil como eso, cada vez la ropa se hace con menos tela, más agujeros y con transparencias. No estoy diciendo de que no debemos vernos presentables o que no nos arreglemos, de hecho en las Escrituras Dios nos dice con detalles de cómo arreglarnos  en 1 Timoteo 2:9-10  (RVR 1960) Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. La palabra atavíen, es una palabra griega que significa arreglar, poner en orden o alistar. Es mi oración ser clara con respecto a la modestia. En esta cita bíblica, nos habla de las características del vestuario, el cual debe ser decente que refleje un corazón santo.

Veamos las respuestas de Dios a las preguntas antes mencionadas.

¿Es importante mi apariencia para Dios?

Dios nos creó a su imagen, que hermosa verdad (Gn.1:27) tenemos gran valor hacía los ojos de nuestro Creador. Él aprecia la belleza, te invito a que eches un vistazo a la Creación. Si decimos que somos un pueblo hecho santo y separado para Dios, entonces esto debe primar en nuestros corazones al momento de elegir nuestra vestimenta todos los días de  nuestras vidas. Recordemos a Ester como se prepara y se arregla para ponerse su vestido y presentarse frente al rey (Ester 5:1-2)

Consideremos los domingos cuando vamos a la iglesia al culto de adoración, ¿Es apropiado mi atavío? Nuestra ropa debe ser adecuada porque vamos adorar a nuestro Rey al que es digno de toda Gloria, Honra y Honor. Debemos lucir dignas y reflejar la santidad de Dios. Como mujeres nuestra apariencia debe ser apropiada, correcta, agradable, piadosa y santa. Entonces la respuesta es: Si, a Dios le importa nuestra apariencia.

¿Qué es la modestia?

La modestia es más que solo la vestimenta, la modestia para algunas es subjetiva pero la realidad es que en las Escrituras podemos ver que estamos llamadas a “hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31) El principio que debe dirigir nuestras vidas debe ser vivir conscientes que estamos bajo la mirada de Dios. Podemos decir que la modestia es honrar a Dios. La modestia empieza en el corazón. Esto lo he escuchado en todas partes y sin duda es así, en el corazón es donde volvemos a nacer.

¿Comunico algo con mi manera de vestir?

Definitivamente si. Nuestra moralidad, educación, deseos, sexualidad. Entonces cuando nos vestimos, ¿Qué es lo pienso? ¿Con qué fin me pongo cierta ropa? ¿Quiero llamar la atención de los hombres? ¿Qué mensaje quieres transmitir? He visto hermosas mujeres con un corazón dispuesto para el Señor pero con una ropa que comunica lo opuesto. Te animo y esto es para mí en primer lugar, que comuniquemos el Evangelio con nuestra manera de vestir. En este mundo que promociona y promueve la promiscuidad nosotras como hijas de Dios mostremos a Cristo como dice el Apóstol Pablo: Os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. (Romanos 12:1)

¿Es un asunto del corazón o del closet?

Es más fácil cambiar toda nuestra ropa que el corazón, porque nuestro corazón es perverso (Jer17:9). No creamos el fraude de este mundo, fuimos creados para Glorificar a Dios. No te concentres, no gastes tiempo, esfuerzo y dinero por tu aspecto externo, más bien clamemos como el salmista “Examíname, oh Señor, y pruébame; escudriña mi mente y mi corazón”. (Sal 26:2) Rindamos el corazón a Cristo, sometámonos a la voluntad de Dios en todas las áreas de nuestras vidas y en ésta específicamente, que muchas pensamos que no le corresponde a Dios. Si tal vez no sabes cómo empezar busca a una hermana madura, pregúntale si tu manera de vestir es decorosa, cuando te pongas una ropa alza tus manos adorando al Señor y fíjate que no se levante dejando al descubierto la parte inferior del cuerpo y meditemos en esto: Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. 1 Pedro 3:3-4 (RVR1960)

No te olvides de tu ayudador Jesús, clama a Él, acércate en arrepentimiento, despojándote del orgullo, pidiendo un corazón que refleje Su santidad, la modestia, el decoro, la piedad. Oremos para que la atención siempre esté en Jesús y no en nosotros. ¡El Señor es Fiel!

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Sandra Chimbo
Sandra Chimbo
Sirve en el Ministerio de la web y redes sociales de IBM Campana. Maestra de escolares en la Escuela Bíblica. Cristo la salvó a los 24 años. Es Ecuatoriana y vive en Argentina.