El pecado de la pornografía y sus consecuencias

“porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” 1 Pedro 1:16

Pocas veces se habla en las iglesias sobre el pecado y consecuencias de la pornografía. Mucho de esto se debe a que se minimiza cómo si simplemente fuera un problema de los jóvenes, algo pasajero de la etapa transitoria de joven a adulto. Pero la realidad es que aun en personas de toda edad, la pornografía ha causado, causa y causará estragos, si no la tratamos con una visión bíblica. Escribo este blog con la intención de bendecir al pueblo de Dios que padece este pecado y que podamos ayudar y discipular a nuestros jóvenes. Citaré algunos recursos bíblicos al pie. 

Recién convertido al cristianismo, uno de los primeros sermones que escuché en mi Iglesia local fue Colosenses 3.5 con el título “la pandemia de la pornografía” (aconsejo escucharlo, adjunto link al pie). Rápidamente mi pregunta fue: ¿tanto como una pandemia?, la respuesta fue: Si. La definición de pandemia según un diccionario es: enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.

La pornografía avanza día a día como una pandemia, y su corrupción es tal, que contamina toda la sociedad. Vivimos en la era tecnológica donde todo está al alcance de un “clic” donde rápidamente accedemos a todo tipo de contenido pornográfico y con la particularidad de que “nadie nos ve”. La pornografía es un pecado visto como algo normal en los colegios y ámbitos laborales; pero muchos lo practican bajo su intimidad, escondidos, porque es un pecado “secreto”.

El pecado de la pornografía trae consigo ramificaciones que se arraigan a nuestra vida cotidiana: la vestimenta en las calles, las gigantografías de hombres y mujeres prácticamente desnudos, publicidades audiovisuales obscenas de todo tipo, masturbación (¡SI!, también es un pecado), prostitución por doquier, homosexualidad, depravación sexual que en ocasiones terminan en violaciones y/u homicidios, etc.

A su vez, trae consigo un incremento de matrimonios desastrosos que desembocan en una familia destruida. Y debemos ser conscientes de que esto afecta no solo a los inconversos, sino también al pueblo de Dios.

El escritor Tim Challies escribe en su libro “Limpia tu mente”:

“Un hombre joven comienza su vida matrimonial con su mente llena de imágenes pornográficas y su corazón lleno de las abstracciones y las decepciones de las fantasías pornográficas. Después de haber visto docenas (¿cientos?, ¿miles?) de actos sexuales en un escenario pornográfico, descarga el perverso equipaje de expectativas pornográficas sobre su esposa. El joven marido prácticamente asume que su esposa consumará todo acto sexual imaginable y piensa que ella lo hará con las mismas ganas, entusiasmo y destreza (si son las palabras adecuadas) que las mujeres que ha visto en pantalla”.

Imagínense lo desastroso que comienza ese matrimonio y cómo puede terminar arruinándose si no se trata bajo la perspectiva de Dios.

Centenares de matrimonios se corrompen, aún pasado muchos años de convivencia al ser “descubiertos” en un momento dado consumiendo pornografía. La decepción y tristeza que causa en la otra parte de la pareja es abrumadora, ya que dentro del matrimonio es un pecado de infidelidad. Seas hombre o mujer, estás posando tus ojos, deseos, emociones, y tu físico en otra persona que no es tu cónyuge. Jesús dijo que, si un hombre desea a una mujer en su corazón, ya esta adulterando (Mt. 5.28).

Es impresionante cómo el hombre distorsiona el sexo, una de las bendiciones que Dios ha dado al matrimonio desde la creación en Génesis.

Si estás consumiendo pornografía, eres un esclavo de ese pecado y no importa si eres un joven cristiano que quieres contraer matrimonio, o si recién estas transitando tus primeros pasos en la bendición del matrimonio, o si eres un cristiano de muchos años en tu matrimonio; todos necesitan arrepentirse y volverse al Señor para que los limpie. Él es Santo, y a sus hijos los llama a que se conduzcan en todo su peregrinaje de manera santa reflejando el carácter del Dios que los salvó.

Pedro escribe en su primera epístola:

como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”, 1 Pe. 1.14-16.

¿No seria una contradicción que llamemos por Padre a nuestro Dios si nos conducimos con una mente pornográfica? ¿podemos decir que somos unos cristianos que reflejamos la santidad del Señor? Pedro nos responde:

“Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”, 1 Pe. 1.17-19.

Si eres un hijo de Dios, has sido comprado del mercado de esclavitud de pecado en el que te encontrabas; y quien te compró es la Segunda Persona de la Trinidad, a precio de su sangre preciosa. Mientras tú consumes pornografía, el Mesías moría por ese pecado. Es mi oración que vayas a Jesucristo, nuestro abogado, y confieses tu pecado porque Él es fiel y justo para perdonarte y limpiarte de toda maldad (1 Jn.1.9).

Recursos:

  • Sermón Pr. Dardo Leandi, Iglesia Bautista Misionera Campana
  • https://www.youtube.com/watch?v=cWCnE07DCIM&t=125s
  • Limpia tu mente, Tim Challies. B&H Publishing Group. Nashville, TN 37234.
  • Una grieta en tu santidad, Kevin DeYoung. Editorial Peniel. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CDD248.5
  • Revolución sexual, una perspectiva bíblica y un análisis médico. Catherine Scharaldi y Miguel Núñez. B&H Publishing Group. Nashville, TN 37234.
  • El principio de la pureza, Randy Alcorn. LifeWay Español. Nashville, TN 37234-0175.

 

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Cesar Guidi
Cesar Guidi
Sirve en Sonido y Multimedia. Maestro de adolescentes en la Escuela Bíblica IBM Campana. Estudiante de teología en IDEAR. Está casado con Mariela y tienen tres hijos. Puedes encontrarlo en Twitter: @ceeguidi