“El primer gran mandamiento”

¿Qué es un mandamiento? El diccionario lo define como una orden dada por alguien. ¿Cuál es el propósito de un mandamiento? ¡Que se cumpla! Los padres, por ejemplo, damos constantemente órdenes a nuestros hijos, anhelando que ellos nos respondan inmediatamente, obedeciendo aquello que se le fue ordenado. Cuando alguien me hace un pedido, me da una orden, se supone que mi respuesta es obedecer. En el diario vivir, estoy constantemente recibiendo o dando órdenes. Y cuando hablo de dar una orden o un mandato, pienso que Dios, en Su Palabra, dejó varios mandamientos para que yo los cumpla. ¡Pero hay uno que es el más importante! Como hijo de Dios debo conocer cuál es ese mandamiento y cómo quiere Dios que reaccione frente a este. Ya en el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel recibió este mandato:

“Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.”(Dt. 6:4-5)

Cristo, en el Nuevo Testamento, citó este pasaje diciendo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento.” (Mt. 22:37-38) ¿Cuál es ese mandamiento? ¡AMAR A DIOS! ¡Ni más ni menos! Parece algo tan obvio, y como hijos de Dios decimos constantemente que le amamos. Pero, ¿qué significa realmente amar a Dios? ¿Lo hacemos como Él pretende que lo hagamos? Noten que en Mateo dice que éste es el Primer mandamiento; pero no se refiere al primero en cuanto a prioridad de orden, sino de importancia. Entonces amar a Dios debe ser lo primero que debemos cumplir como hijos suyos. ¿Cómo debo amar a Dios? Su Palabra nos responde: Con todo mi corazón: De él parten las emociones, intenciones, deseos, voluntad. Alguien dijo que nuestro corazón tiene un trono que sólo debe ser ocupado por Dios.

El corazón humano busca siempre algo para amar, algo que le produzca satisfacción. Lo que amo es lo que adoro. Si no es Dios, entonces estoy amando otra cosa, y eso es lo que está ocupando el trono de mi corazón.

Eso en lo que pienso, en lo que gasto mis emociones, mis energías, se convierte en mi dios. Y Dios es un Dios celoso (Dt 4: 24) Él no comparte Su gloria con nada ni nadie. No permitirá que otra cosa ocupe el lugar que sólo le pertenece a Él. Si amamos a Dios con todo nuestro corazón, entonces no habrá lugar para rivales suyos en el trono de nuestro ser. También dice, Con toda mi alma, con toda mi mente: La mente es la potencia intelectual del alma. La mente está conectada al corazón. Cómo pienso, actúo. Amar a Dios involucra todo mi ser. ¡Todo lo que soy! Y si amo a Dios hay otro mandamiento que no puedo pasar por alto: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.” (Jn 14:15)

Como consecuencia de mi amor a Él, voy a obedecer Su Palabra. Es la formula correcta. Si digo que amo a Dios, entonces debo obedecer sus mandamientos. Y el mandamiento más importante que Él me dejó para cumplir es que le ame con todo lo que soy.

Es mi oración que podamos crecer cada día en este amor a Él, que sea un amor genuino, que él sea nuestra prioridad cada día. Amarle es adorarle en cada área de mi vida, constantemente. Que él nos ayude a poder hacerlo de la manera que Él nos mandó.

 

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Eliana Vogel Alessi
Eliana Vogel Alessi
Sirve en el ministerio de Alabanza y Niñez. 37 años. Está casada con Sebastián Alessi y es mamá de Nahiara.