Los anhelos de mi corazón

La frase “sigue tu corazón” la he escuchado desde muy pequeña en la tv, en la radio, en la revistas y en las redes sociales. Es tan motivacional esa frase que nos hace creer que realmente es buena idea, pero el corazón es tan engañoso y perverso (Jer. 17:9) que nuestros anhelos cambian constantemente y nunca son claros.

Cuando era adolescente quería destacarme en todo lo que hiciera no me importaba a quién podía lastimar ni tampoco que tenía que hacer para conseguirlo, quería ser la mejor y llenarme de elogios, me encantaba que me feliciten al final de todo ahí claramente podemos ver un corazón orgulloso y obstinado. Como pecadores maquinamos cosas malas (Ro.1:8). Sólo Dios escudriña nuestros corazones, Él conoce nuestras verdaderas intenciones, solo Él sabe nuestros más profundos pensamientos (He. 4:13)

Cuando hablamos de anhelos la realidad es que todos tenemos una lista enorme de apasionados anhelos; sean estos un viaje a Europa, una casa grande, una gran boda, un buen matrimonio, un excelente trabajo, un buen salarios, un guapo y millonario esposo, un auto último modelo, ropa de las mejores marcas, podrías continuar con la lista. No somos humildes cuando de anhelos se trata. Incluso si dejamos llevarnos podríamos anhelar cosas inimaginable. Éste es nuestro corazón y ¿Cómo es que nos empujan a seguirlo? ¿Tendríamos alguna vez una respuesta a esos anhelos cuando vamos en presencia de Dios? ¿Cuáles deberían ser nuestros verdaderos anhelos, conforme a la Palabra de Dios?

En éste mundo caído y roto intentan cada vez más y de todas las formas que persigamos incansablemente nuestro corazón, que peligroso es darle oportunidad a este pensamiento cultural, que peligroso es cuando nos comparamos nuestras vidas con otras personas famosas de la tv y las revistas, es realmente peligroso y muy triste tan solo dar lugar al pensamiento que la oferta del mundo podría llegar a ser mejor que la verdad inescrutable de Dios.

La gran verdad para esto es que tenemos un Salvador y ese es Jesús que no nos desampara con nuestras luchas pecaminosas. Nuestro Dios es tan misericordioso que nos fortalece y nos da su Gracia maravillosa para resistir y vencer esos anhelos de nuestros corazones que nos aprieta y desvía nuestra mirada de lo eterno. Debemos recordar lo que nos dice las Escrituras Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón (Sal. 37:4-6) .

Dios con su Poder puede transformar nuestros corazones con anhelos que le den gloria. Él puede plantar sus propios deseos desechando  los nuestros. Sólo Él en su Gracia es quien cambia lo perverso por lo santo, elimina todos nuestros anhelos y pensamientos egoístas y con su gran amor, misericordia y voluntad nos dirige hacia sus caminos. Esto sucede cuando nos acercamos en arrepentimiento y Fe al Señor Jesús; nacemos de nuevo y recibimos un nuevo corazón, una nueva identidad, una nueva vida, todo nuevo; mientras más conozcamos a Dios su Espíritu va obrar para tener vidas con propósitos eternos.

 ¡Esto es maravilloso! gracias Cristo por salvarnos.

Mientras más nos deleitamos en el Señor él nos mostrará que verdaderamente debemos anhelar. No te dejes engañar por las mentiras de este mundo. Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. (Ez.11:19)

No sigas a tu corazón y no lo escuches. Ama y abraza la verdad de Dios y deléitate en ella. 

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Sandra Chimbo
Sandra Chimbo
Sirve en el Ministerio de la web y redes sociales de IBM Campana. Maestra de escolares en la Escuela Bíblica. Cristo la salvó a los 24 años. Es Ecuatoriana y vive en Argentina.