¿Glorifico a Dios con el uso de mis redes sociales?

Mientras me disponía a escribir este artículo, meditaba en mi corazón acerca de qué pasaje de la Biblia podía utilizar para abordar un tema tan actual como lo son las redes sociales y su uso como Cristianos, siendo que en el contexto histórico en el que la Biblia fue escrita, la tecnología tal cual la conocemos hoy en día, no existía.  Pensaba en cómo hallar respuesta a ciertas conductas que se presentan de forma reiterada en las redes y en jóvenes que, aunque siendo Cristianos, terminan atrapados por el vicio de consumir o “postear” cosas que no reflejan la nueva vida en Cristo  ni a Cristo mismo, sino que  por el contrario, terminan reflejando un modo de pensar y de actuar que está demasiado influenciado por la cultura, la psicología, las filosofías y el modo de pensar en la actualidad.

Mientras pensaba en todo esto, en mi mente resonaba una y otra vez,  un pasaje Bíblico muy conocido que dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia (2 Timoteo 3:16) por lo tanto, como lo menciona este pasaje, la Biblia debía tener, indefectiblemente, una respuesta de donde pudiera extraer una aplicación para estos temas. Luego de meditar por varios días, caí en la cuenta de que estaba buscando de modo incorrecto; porque estaba enfocándome en las cosas actuales y no en las actitudes del corazón, la cuales desde la caída del hombre en el Edén y hasta la actualidad, han sido las mismas… Claro que con diferentes recursos, culturas, edades, medios, etc. Y aunque los tiempos y las cosas cambien, hay algo que nunca ha cambiado y eso es el pecado, el cual lleva a al ser humano a realizar una y otra vez, las mismas cosas… El orgullo, el egocentrismo, la vanidad, la mentira, la falsedad,  la codicia, la superficialidad, la hipocresía, etc. Han sido y serán siempre lo mismo, en las diferentes épocas, contextos y culturas.

Ahora bien, mientras pensaba en esto, también pensaba en mi vida; en tantas ocasiones en las que me senté frente a mi PC dispuesta a revisar mis redes con la intención de “distraerme” haciéndolo con la trivialidad que éstas demandan, disponiéndome a ver, republicar, compartir, comentar, disentir, “dar likes”, a un sin fin de trivialidades o banalidades (claro está, que todo esto es completamente aceptable ante los ojos de nuestra idiosincrasia cultural). En ocasiones, me encontraba defendiendo vehementemente posturas políticas o ideologías de diferentes índoles (ambientales, educativas, sociales, morales, etc.) o bien publicando cosas que hablaran de mí, de mí vida, familia, amistades, logros, o reflejaban mi estado de ánimo y entre estas, tal vez, algunas publicaciones con frases Bíblicas.

En resumidas cuentas todo esto que me pasaba, en mayor o menor medida, es lo que se refleja a diario en las redes, lo cual mucho proviene de corazones que aún no han sido transformados por Cristo, pero también de personas que aunque sí han sido alcanzadas por Cristo, tal vez aún no han sido confrontados (como lo fui yo) en ese aspecto. Y pienso que esto aunque en diferente contexto, entraría dentro de aquello que Salomón consideraba “Vanidad de vanidades”.  Eclesiastés 1: 8b  dice “No se sacia el ojo de ver, ni se cansa el oído de oír, lo que fue, eso será; no hay nada nuevo bajo el sol”. Todo se repite, aunque de diferentes formas. Salomón luego de probar todo cuanto había querido para satisfacer sus deseos  llegó a la siguiente conclusión: “Consideré luego todas las obras que mis manos habían hecho y el trabajo en que me había empeñado, y he aquí, todo era vanidad y correr tras el viento, y sin provecho bajo el sol. Esto de correr tras el viento parece ser una tarea imposible y sin sentido, ¿verdad? ¿Qué valor tiene invertir tiempo en las redes consumiendo o publicando cosas que carecen de un fin verdadero como llevar gloria a Dios y que por el contrario el fin es buscar mi gloria o satisfacción personal?  ¿No es eso nada más que vanidad o Hevel que traducido es Humo?

Ahora bien, estoy diciendo que ¿usar las redes sociales es pecado o está mal? De ninguna manera, lo que quiero decir es que cualquier cosa que yo haga en mi vida, sin el anhelo de glorificar a Dios en TODO, está mal. Por eso hablo de las actitudes del corazón. Podemos también pensar: ¿Se puede glorificar a Dios a través de las redes sociales, las cuales son usadas por la gran mayoría de los usuarios para trivialidades? Yo pienso que sí. Creo que absolutamente todas y cada una de las áreas de nuestras vidas deben ser entregadas para la gloria de Dios. De otro modo el apóstol Pablo no hubiera mencionado cosas que, a nuestro parecer pueden ser simples o comunes, y a través de las cuales podemos llevar Gloria a Dios. Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor 10:31). Nuestra mayor motivación debe ser glorificar a Dios en todo. Simplemente creo que debemos revisar cuáles son nuestras motivaciones a la hora de utilizar las redes.

Sin querer ser pragmática en esto, algo que me ayudó mucho a seleccionar y no enredarme durante el uso de las redes en cuestiones que, en nada glorifican a Dios, fue preguntarme a mí misma antes de realizar una publicación ¿esto que estoy por publicar da gloria a Dios o me pone a mí, mis capacidades, mis virtudes, logros como el centro de atención? ¿Esto que voy a publicar podría ser de bendición para alguien o su contenido carece por completo de contenido bíblico o de sana doctrina? Por otro lado también me sirvió evaluar  ¿Mi tiempo en el uso de las redes es mayor, igual o menor al tiempo que le dedico a la oración y  a estudiar la palabra de Dios? ¿Con qué lleno mis tiempos libres? ¿Es la palabra de Dios mi deleite y la oración mi remanso? O prefiero pasar horas delante de un aparato tecnológico viendo, consumiendo y posteando cosas sin sentido?

En conclusión y volviendo al libro de Eclesiastés, pienso que la clave para andar sabiamente y glorificar a Dios en todo, es examinar indefectiblemente cada una de las áreas de nuestra vida y entregarle aun aquellas que parecen poco importantes, pero debemos hacerlo con una actitud que provenga de un corazón que ame y tema a Dios por sobre todas las cosas. Me gusta todo el capítulo 12 de Eclesiastés, pero les comparto parte del vs 13 y 14 que dice: “Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto concierne a toda persona. Porque Dios traerá toda obra a juicio, junto con todo lo oculto, sea bueno o sea malo”

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Abigail Gonzalez
Abigail Gonzalez
Sirve en el ministerio de la web y como secretaria de la Iglesia. Está casada y tiene un hijo. El Señor la salvo a los 30 años, luego de vivir toda una vida de confusión buscando respuestas a la vida en diferentes lugares y religiones.