Adoración al Dios no conocido

Adoración al Dios no conocido

El doctor Lucas, en el cap. 17 de Hechos de los apóstoles, nos relata como el apóstol Pablo llega a la ciudad de Atenas. La cual estaba sumergida en gran idolatría, el sólo hecho de ver tanta oscuridad, hacía que su espíritu se enardeciese (v.16). Con gran fervor proclamaba el Evangelio en la Sinagoga y en la plaza cada día. Unos filósofos, incrédulos y curiosos, le llevaron al Areópago para que les hablase, según ellos, de nuevas deidades.

Pablo comenzó su proclamación de las Buenas Nuevas de Jesucristo a partir de la religiosidad de ellos y de un altar al Dios no conocido. “Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio… decía el Apóstol (Hch.17:23).

Lamentablemente, en muchos círculos evangélicos, se sigue adorando “al Dios no conocido”, divorciando la adoración con la verdad revelada de Dios, las Escrituras. No podemos adorar, rendir honor a un Ser Superior, sin conocer cuán grande y majestuosos es ese Ser Superior. Si adoramos separados de lo que Dios ha revelado de sí mismo en las Escrituras, estaremos adorando a un dios con minúscula, inventado por nuestras mentes, cayendo en idolatría.

En Oseas 4:6 (LBLA) dice: “Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, yo también te rechazaré para que no seas mi sacerdote; como has olvidado la ley de tu Dios”. Dios le dice a su pueblo Israel, que ellos perecieron porque les faltó conocimiento, porque desecharon el conocimiento y la ley de Dios. No puedo ir a Dios en adoración con mis términos o entendimiento, debo ir a Él según sus términos y en base a lo que Dios revelo en su Palabra.

La adoración aceptable se basa en el conocimiento de Dios y ese conocimiento viene por un estudio minucioso de las Escrituras. Dios prometió: “Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón“  (Jer.29:13-LBLA)  y Salomón escribió: “Porque si clamas a la inteligencia, y alzas tu voz al entendimiento; si la buscas como a la plata, y la procuras como a tesoros escondidos, entonces entenderás el temor del Señor, y descubrirás el conocimiento de Dios” (Pr.2:3 al 5- LBLA) . Como señala A.W.Tozer en su libroEl conocimiento del Dios Santo”: “…la adoración es pura o común, en la medida en que el adorador se deleite en gran o en poca manera en los pensamientos de Dios”. Cuanto más le conozco, mayor será mi amor, mayor será mi adoración.

Adorando al Señor de manera individual o congregacional, las Escrituras deben modelar esos momentos, proclamando su grande, su belleza, su perfección, en eso nos gloriamos, en conocerle “Así dice el Señor: No se gloríe el sabio en su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; mas el que se gloríe, gloríese en esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco – declara el Señor.“ (Jer.9:23 y 24 LBLA). Que en respuesta a su Palabra nos postremos cada día en adoración, como un sacrificio vivo, santo y agradable a Él. (Ro.12:1) Adorando al Dios conocido. (Jn.1:18)

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Ernesto Harris
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Ernesto B. Harris Pastor IBM Campana