Ya no postergues ni canceles

Ya no postergues ni canceles

En las diversas tareas de una congregación se entremezclan una importante cantidad de pequeños y grandes compromisos de los creyentes. A medida que esos compromisos se deben cumplir, porque el día y la hora se acercan, vemos que algunos tienen por costumbre echar  mano a dos aplicaciones que les son muy útiles, la cancelación y la postergación.

Estos dos recursos son convincentes en su COMUNICACIÓN, pero son pobres en su ARGUMENTACIÓN.

Algo así como “no podré estar en esta oportunidad, lo lamento de todo corazón”, esta es una COMUNICACIÓN de CANCELACIÓN, pero carece de argumentación, no explica la razón de la deserción. (Desertor: Que abandona su ejército sin autorización)

El otro caso podría ser algo así: “Creo que debemos dejar esta reunión para más adelante, realmente siento que es mejor así…”

Este tipo de mensaje es una POSTERGACIÓN, sin explicación, nada de argumentación, solo queda tenuemente informada su irresponsable decisión.

Claro que podemos añadir a estos comunicados  un sello de aprobación divina, se logra o se cree lograr usando lenguaje cristiano como: “oren por mí”, o “Dios sabe”, “los amo en Cristo”, etc.

Las personas que usan estas puertas de emergencia para salir, sin realmente necesitarlas, pueden sentirse aliviadas por evitar el contratiempo, pero hay una pérdida enorme  que no están calculando, es la confianza de sus colegas en el ministerio.

La confianza es producto de un testimonio fiel, es la garantía que genera su historial,  la experiencia en el tiempo me indica que la persona es confiable.

Por otro lado si la experiencia deja  la sensación que esa persona cancela o posterga (siempre por buenos motivos) de forma constante, su historial le acredita el título de persona “no confiable”. Este título en el servicio del Señor es realmente una notable falla del carácter, porque dice en 1° Co.4:2… se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel.

No solo en los servicios oficiales de la iglesia el creyente debe ser consecuente en su servicio,  como lo dice 1°Timoteo 3:10. Que también éstos sean sometidos a prueba primero, y si son irreprensibles, que entonces sirvan como diáconos.

El doctor E. Lutzer escribió incisivamente: “Nuestras congregaciones también están compuestas por aquellos que justifican su negligencia con excusas superfluas. “Teníamos visitas”, alguien dirá. “el clima se puso muy frío o muy caluroso, o muy húmedo…”, dirán otros. Tales desempeños no serían tolerados en el mundo secular”.

Los que mantienen sus compromisos y no tienen la costumbre de cancelar ni postergar, son creyentes que ganan un respeto cuya plataforma los eleva como ejemplos a imitar por la generación de nuevos creyentes. De lo contrario es mejor animarles con palabras como las que usa el pastor John Piper: “Hermanos no sirvan a Dios”.

Recordemos 1° Co.4:2 “se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel”.

Hermanos y hermanas “No posterguen ni cancelen”  por motivos inaceptables por el Rey de reyes.

Dardo Leandi
Dardo Leandi
Dardo Leandi es pastor de la Iglesia Bautista Misionera-Campana, en Buenos Aires, Argentina y promotor de “Ante Su Palabra”, una alianza entre iglesias y hermanos de Argentina para promover la Sana Doctrina.